Rafael Mas, el ingeniero español que predijo en febrero el negocio del coronavirus.

Periódico: ABC

«Estuve en noviembre unos veinte días en China y luego, cuando vi en enero y febrero que estaban confinando a todo el mundo, siendo una potencia y con lo cuidadosos que son, pensé que posiblemente en España también pasaría». Así relata Rafael Mas cómo se convenció de emprender una reconversión integral de su empresa en Ontinyent (Valencia) para centrarse en producir tecnología de limpieza y desinfección para prevenir del coronavirus.

Un auténtico visionario de las necesidades que iba a crear esta pandemia, confirmadas poco después en el «desastroso» balance en Italia. Así que encomendó a una parte de su equipo trabajar en otra maquinaria -hasta entonces, se dedicaban a tecnología para la industria textil, automoción logística, transportes…- y hoy cuenta con un amplio abanico de 14 dispositivos frente al Covid-19. En el Ayuntamiento de Moscú, por ejemplo, todo el personal y los visitantes pasan a diario por sus arcos y cabinas de control de temperatura y desinfección por agua ozonizada y otros aparatos que limpian también mediante radiación ultravioleta.

Además de sus envíos semanales a Rusia, exporta productos de su marca Disinvirus a Guatemala y zonas de Suramérica, Estados Unidos, está a punto de cerrar acuerdos en Nigeria (negociando para instalar su tecnología incluso en aeropuertos y en los palacios de las autoridades), en Guinea, en Bélgica

Esta transformación ha resultado «bastante importante y complicada en el desarrollo en solo unos meses, anticipándonos, porque hasta ahora no había nada para este problema de salud», recuerda este ingeniero de 31 años que fundó su empresa Inaltech muy joven: «Empecé desde cero, a los 19 años y tengo ahora 31, y no quería que se fuera al traste, mi madre es limpiadora y mi padre taxista, bastante han hecho para prepararme y ahora tengo a más de 50 personas trabajando, he generado empleo y mi empresa está dando trabajo a otros talleres de la tierra».

Aunque este empuje le ha convertido en aspirante al premio de empresario joven emprendedor del año, declara que no le mueve la ambición: «No lo hago para hacerme rico, sino para no tirar a toda esa gente a la calle y favorecer la economía de cercanía; también me han ayudado muchos proveedores, cuando se han enterado, mandándome material antes para poder presentar prototipos».

Todo a raíz de aquel viaje en China para cerrar negocios y para gestión de materia prima, como tantos otros, y su reflexión por la que se avecinaba.

Desinterés en España

Paradójicamente, en la Administración española no ha encontrado Mas precisamente un aliado para hacer llegar su nueva tecnología que tan buena aceptación tiene fuera de las fronteras. «Sanidad no ha querido escuchar nada, a pesar de que yo pregunto qué hemos hecho mal para corregirlo, simplemente me dicen que ‘no se puede hacer’ y sin más detalles, no soy inventor, me puedo equivocar, si algo está mal, vamos a trabajar conjuntamente», se lamenta, hasta el punto de que su arco de agua ozonizada ha desistido de venderlo en el mercado nacional, solo para el exterior.

«En Nigeria están alucinados y, en cambio, aquí ha venido incluso la policía para ver cómo estaba haciendo las cosas, como si fuera un delincuente», compara Mas, que solo encuentra una explicación a que se le dé la espalda en España a esta innovación: «El ozono se genera, no se produce y por eso no interesa».

Como en cualquier asunto de salud, las exigencias son importantes. «Ha habido que adaptarse para que estas máquinas no afecten a personas, que los aparatos tengan sensores y cuando se acerca alguien no funcione, en algunos casos, pero disponemos de estudios que constatan que eliminan bacterias y, lo más difícil, esporas», explica este empresario.

En su gama ha incorporado progresivamente todo tipo de artilugios útiles en la vida cotidiana: un portalámparas para la desinfección de habtitáculos de animales, un aparato que desinfecta maletas, dispensadores de gel hidroalcohólico suministrado por la única empresa certificada mundialmente como producto capaz de eliminar la coronavirus, un dispositivo que mide la temperatura in situ a varias personas en espacios como aeropuertos o centros comerciales, con una toleranciae +/- 0,3, que es «la más baja del mercado».

También destaca este ingeniero que han desarrollado un programa de software propio que permite que todo el funcionamiento de los dispositivos sea in situ, al facilitar soporte desde cualquier parte del mundo ante cualquier contingencia de uso.

Otro ejemplo de especial utilidad es su aparato que desinfecta los carros de la compra en supermercados. «¿Cuánta gente lo toca antes que nosotros…? Nuesta máquina es independiente y va limpiando carro por carro, el que se acaba de utilizar», describe.

Ahora, por ejemplo, los belgas fabrican mascarillas y las embolsan y quieren que Inaltech desinfecte de virus por fuera el envase y que intenten también por dentro, para lo que trabajan con aparatos que miden los milijulios de potencia y se ve si llega el efecto al interior y se limpian las mascarillas.

Noches sin dormir

Para reconvertir su empresa, ha tenido que buscar personal esperto en fluidos, químicos… de otras empresas. «Nos ha ayudado mucha gente que no conocía, comerciales también, una labor muy importante, igual que ha habido gente que venía a sacarnos información y debíamos tener cuidado», recuerda. Han sido meses de «muchísimo trabajo, desde febrero, a veces he estado hasta tres o cuatro días sin dormir y parte de mi gente también con ese ritmo», asegura Mas.

Además, siguen con lo anterior, si bien el ritmo de producción ha bajado mucho, excepto en el sector de la alimentación.

Pero el potencial para su gama Disinvirus no se agota: «Esto no se va acabar, saldrán otras cosas, tal vez no sean 400 máquinas como nos piden ahora, pero habrá demanda por otros problemas y la gente va a querer limpiarse las manos, ir con mascarilla… por prudencia, como en China». No parece así la concienciación de los españoles: «Aquí la gente está muy confiada, creen que se ha terminado, pero vamos a más, decían que en el verano se iba a ir el virus y ahora están los rebrotes y en otoño, con la gripe se confundirá».

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